DEL CAPITALISMO Y OTROS DOLORES DE CABEZA

Orange y el dolor de cabezaHace unos días, recibí una llamada al teléfono fijo. Una chica muy amable, que me ofrecía una oferta buena, bonita y barata de teléfono e Internet con Orange.

Normalmente, suelo decir amablemente “no, gracias”, en vez de colgarles el teléfono, por aquello de que yo también, una vez, hace algún tiempo, aguanté carros y carretas sentada frente a una pantalla, con auriculares puestos y microfonito incorporado. Sin embargo, ese día la escuché, y la oferta me pareció bien, comparada con la sangría mensual de Telefónica-Movistar.

“Además”, le dije, “justo ahora se me ha cumplido la permanencia”…”Claro”, me dice ella, “si te llamamos por” eso. “Ah, ¿y cómo lo saben?” Respuesta literal: “porque Teléfonica nos vende sus bases de datos”. Yo me hago la sorprendida-indignada y digo “no me digas”. Y ella me dice “tal y como”. Vaya tela. Seguimos hablando de la oferta. Hay una semana de prueba, si me gusta, me quedo, sino, puedo volver con Telefónica. ¿Así de fácil? “Sí, porque Teléfonica es la que da línea a la telefonía y servicios de Internet de Orange”. Ah. Así que os da las bases de datos y la base de línea. Las dos cositas. Digo, digo.

“Tengo un problema”, le digo. “Que yo en tres meses me voy, por lo que no puedo tener permanencia”. “No te preocupes, que cuando te vayas, se suspende el servicio y punto”. “¿Así de fácil?” “Sí, claro”. “Otra cosa hija”. “Dime”. “Pues que yo trabajo en casa, por lo que no puedo quedarme sin internet, ¿cuánto tarda la instalación?” “Nada, nada, eso te mandan el router y te lo activan por la noche, para que no notes el cambio ni estés sin línea durante el día”. “Mira tú que bien. Pues nada, venga, voy a probar con Orange”, le digo. “Le paso con un contestador para que lo confirme”. Y, efectivamente, una voz grabada me pregunta un par de cosas, nada relacionadas con la permanencia ni la portabilidad de línea, por cierto, y adiós muy buenas.

Y aquí llega, señoras y señores, el número de la gamba. Una mañana me despierto, y desayunando, enciendo Internet para ir mirando correo, periódicos, curso on-line, facebook, twitter y la nueva web de la Casa Real. Pero no hay internet. Coño. A los pocos minutos, mensajito al móvil: ya puede usted conectar su router, tiene línea con Orange. El router me llegó el otro día, y ni lo había abierto. Instrucciones aparentemente sencillas, que sigo al pie de la letra. Pero nada, lo que se tiene que poner verde, está en rojo y parpadea.

Opciones: llamar a un número 900, pero sólo se puede desde un fijo o desde un móvil Orange. Mi móvil es Movistar, mi teléfono fijo ahora está bloqueado porque Orange, sin avisarme, ha hecho la portabilidad y ya no tengo ni fijo, ni Internet. Única opción posible, llamar al servicio técnico desde un 902. Primera conversación con el servicio técnico, 15 minutos. 15 minutos, desde un móvil, a las 11 de la mañana. Multipliquen ustedes mismo. Pongo el contador a cero.

“Pues parece que no se puede solucionar, me dice la operadora. Tiene usted que esperar”. “Pero es que tengo que trabajar, que en mi caso, implica, enviar emails, utilizar internet”…Después de 15 minutos absurdos de “ahora apague el router. Enciéndalo. Otra vez. Y otra. Y ahora en inglés. Un limón y medio limón”…. Me dice que espere un momento, que me pasa con atención al cliente. Me ponen en espera, con la musiquita de Macaco, que me provoca una sensación infinitamente parecida a la que tengo cuando veo a Ana Belén y Víctor Manuel en el anuncio del Banco Sabadell.

“Love is the only way”. Venga ya, Macaco.

No me pasan con atención al cliente. Dado que es posible que la activación del servicio de Internet tarde de uno a tres días (primera noticia…). Parece ser que aún estoy en esta fase del proceso en el que-es-completamente-imposible-pero-imposible-de-verdad, poner ningún tipo de reclamación. Adiós buenas tardes. Y me cuelgan. Ellos a mí.

Por la tarde, vuelvo a llamar, y repetimos la operación gamba. Con idénticos resultados, sólo que ahora me entero de que sí tengo permanencia de un año, que no es posible darte de baja a los tres meses. Que además ya, si quiero volver a Movistar, tengo que dar de alta todo otra vez y….vuelvo a tener una obligación de permanencia de un año. “Es que me voy en diciembre, carajo. Fuera de España. He dicho”. “Pues tendría usted que pagar una penalización”. Ahí, ya me cabreo. Y mucho he tardado. “Pues entonces, me voy de Orange”. “Pues…como usted quiera, señora. Buenas tardes y que tenga usted buen fin de semana”.

Vaya…dónde quedaron esas estrategias de marketing absolutamente pelotas que te rogaban que no te fueras, que te ofrecían regalitos y descuentitos y cositas…Ubi sunt…

Ya lo decían Martes y Trece. Telefónica siempre jodiendo. Y ahora le ha salido un primo-hermano. Uno, o unos cuantos. Otra conversación por la tarde, con idénticos resultados, pero más larga, casi 25 minutos. Desde un móvil a un 902. La chica me dice que me entiende, que siente mucho las molestias. Yo hago cuentas: tres llamadas al 902 desde un móvil. Un total de 45 minutos, chispa más o menos. Más el día de trabajo perdido. Que si la hora de trabajo me saliera por….un poné, 6 eurillos (que es lo que me pagaban por hora como profesora sustituta interina en la universidad… Aprox), pues suma y sigue.

Le añado el coste físico-emocional por el disgusto y el dolor de cabeza que me ha entrado. Más el no saber qué hacer, ni a quién dirigirme. Más estar sin internet, sin teléfono fijo, esperando a que la luz roja deje de parpadear y se ponga en verde. Que puede pasar esta noche. Mañana. O pasado. O que no se encienda, y entonces ya, pues eso. Un pan como dos tortas.

Y en resumen.

Me ofrecieron una cosa que me beneficiaba, porque se supone que me ahorraba dinero, pero las condiciones que me presentaron, no son las que realmente son. Todo me lo he ido encontrando sin pedirlo y sin autorizarlo: portabilidad y envío de router con “hagáselo usted misma”. No he visto ni hablado directamente con nadie. Sólo he podido protestarle a un par de personas, por teléfono, que poca capacidad de acción tienen, con todas las respuestas sistematizadas y robotizadas de antemano. Dos personas que, además, de sobra es conocido, trabajan por una mierda, en condiciones de mierda, y si ya es por comisión…pues mierda al cuadrado…Y lo peor de todo, es la sensación de que todo lo he activado yo. Que sin saberlo, ni ser consciente, he dado permiso para entrar en este círculo extraño del que no tengo ni idea de cómo se sale.

La maldita culpa católica-apostólica promovida desde una empresa de telefonía e Internet.

Con medias verdades, con medias mentiras, y ocultando más que mostrando, se obtienen beneficios. Con gente trabajando por dos duros, sometidas a un control de escucha permanente, y con la tendencia a la baja salarial, porque si no te gusta lo que hay, tenemos a 5 millones de parados, que lo harán por dos duros, sin quejarse, y si me apuras, por duro y medio….se obtienen beneficios.

La gente, en general, desconfía de las empresas de telefonía e internet. Las empresas, en general, tienen anuncios publicitarios con mucha gente joven, mucha musiquita y colores y mucha letra pequeña. Pero yo antes llegaba a casa y lo primero que hacía era encender la tele, o la radio. Y ahora lo primerito siempre es encender el ordenador.

Y así son las cosas, y así se las hemos contado.

He aquí el capitalismo.

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Secuencia Final: Interior salón de casa. Noche.

Nos vamos acercando hasta llegar a una butaca de Ikea, en la que una chica, a oscuras, se mece, mientras mira fijamente un aparatito blanco, con una luz que parpadea. Una luz roja. La chica da vueltas con una cucharita en un vaso con agua. A su lado, en el suelo, un sobrecito abierto de Espidifén 600. Se escucha el tintineo de la cuchara en el vaso. La luz roja no deja de parpadear.

Funde a negro.

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2 Responses to “DEL CAPITALISMO Y OTROS DOLORES DE CABEZA”

  1. Antonio C. August 10, 2013 at 11:33 am #

    Espero que tras un año, se haya resuelto tu reclamación.

  2. jm August 15, 2013 at 8:53 am #

    Carmen, la encargada de una importante empresa depredadora de venta por telefonía, me dijo en una ocasión en voz baja,… “… cuando te llamen, di claramente que no deseas que te vuelvan a llamar y que te borren de la base de datos, que deseas que te borren de la base de datos…”

    El dar el OK a una contratación a un contestador implica (según este tipo de “empresas”) que aceptas todas las cláusulas del contrato que supuestamente se ha leído en una dirección de internet que evidentemente se desconoce.

    De todo lo que te dice el vendedor no vale nada, nada es negociable, ellos sólo te empujan a que digas Sí al producto; das el OK a la contratación a un contestador y automáticamente acabas de firmar verbalmente varias páginas de contrato.

    rojo, parpadea, rojo, parpadea, rojo …

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